Lo compré para no usarlo

Aninka TokosDesde el vestidor26 Comments

A veces en invierno, a veces cuando hay ofertas por todos lados. Quizás para levantar el ánimo y seguro al viajar. Las compras nunca dejan de estar en nuestra lista anual de cosas para hacer porque, hay que reconocerlo, la satisfacción de sumar algo nuevo es fabulosa… aunque efímera (Deseo = 1 / Aninka = 0).

La actividad de “salir de compras” como disfrute sólo la llevo a cabo cuando viajo. La variedad, la novedad, la disponibilidad y los precios son factores que fuera de nuestros límites fronterizos mejoran considerablemente y la verdad que antes que amargarme por casa prefiero planificar un buen momento en otro país. No obstante ello, a veces me pasa que siento la necesidad de regalarme algo sólo porque sí; y generalmente en muchas de esas ocasiones me compro cosas que luego no uso. ¡Ojo! Cuando viajo también hago eso pero no me remuerde tanto la conciencia ya que, vaya a saber por qué, cuando viajamos solemos pensar que todo el dinero está bien invertido (y eso nos pasa desde el momento en que pisamos el Free Shop).

Me puse a pensar en eso que compré y no uso y se me ocurrieron tres categorías de compras ignoradas. Seguro ustedes se sentirán identificados con alguna de ellas -o con todas- así que vamos a ver de qué se trata y qué compra impulsiva la ilustra como ejemplo.

1) El talle no me sienta

Uff! Tengo mil ejemplos. Talles chicos pero “seguro me deshincho en unas semanas” o talles grandes que me da fiaca ir a cambiar. Hace un tiempo leí que si no te entra o te queda demasiado ajustado, lo más sabio era no comprarlo porque la realidad es que, a pesar de que podamos bajar los kilos sobrantes, lo más probable es que sigamos estando en el mismo punto de partida y nos frustremos. Entonces en la actualidad descarto aquello que de primeras no me queda como debería aunque confieso que pequé en el verano. Pasé por VER como quien no quiere la cosa y me topé con una camisola/túnica/vestido medio hippie, a lo Dolores Barreiro, que estaba a buen precio. Me la probé a las apuradas y parecía quedarme bien pero en casa fue otra la historia: parece una carpa… boho, pero carpa. La usé una sola vez y desde ese momento que cuelga en una percha esperando ser tenida en cuenta en algún futuro próximo. Lo más lógico era cambiarla por un talle menos u otra cosa pero la fiaca pudo más.

A ella le queda estupenda pero como compré 2 talles más, a mí me va como vestido hecho con 3 kilos de tela. Un fiasco.

Otro ejemplo cercano. El año pasado vi en la web de Kevingston Mujer unos mocasines blancos que me encantaron. No sé cómo llegué ahí pero recuerdo que tenía esos zapatos entre ceja y ceja así que cuando el precio bajó fui por ellos. Como los compré online no tuve la chance de probarlos pero, ¿a quién le importaba? Costaban $1200 y había 6 cuotas. Cuando los pasé a retirar y luego me los probé, aunque el talle era correcto el modelo era ancho y me quedaban como una balsa. ¿Cambiarlo? Ni loca: la marca no me gusta y pagué poco por ellos. ¿Cuántas veces los usé? Cero. No tengo cura.

El modelo en cuestión. Están juntando polvo en una caja.

2) Tengo tantos que me olvido

Un clásico con aros y perfumes. Respecto de los primeros, no me puedo contener: siempre estoy comprando aros nuevos. Mi tentación mayor es en Isadora porque los precios soy permisivos y hay temporadas en que la variedad es buenísima (además de que no dejan de hacerle un guiño a las tendencias además de contar con eternos clásicos). Alguna vez intenté hacer un inventario pero de nada sirvió porque ver el inventario era un moplo y porque nuevos pares continuaron apareciendo.

Con los perfumes no es tanto que me compro a cada rato pero sí que tengo muchos de mi época de bloggera super activa (recibí un montón de regalo) y también me compro uno o dos al viajar porque, como les dije un par de párrafos antes, en el Free Shop empiezan las vacaciones. Hoy debo tener unos 25 y pasa lo inevitable: uso los mismos 5. Cuando tengo tiempo de pensar cuál usar es que encuentro alguno olvidado y me enojo conmigo misma por no variar. Ahora que lo pienso con los zapatos me pasa lo mismo… y también con las carteras. ¡Qué castigo! Mi pasado de compradora compulsiva no se lleva bien con mi presente de gastadora selectiva.

Mi última adquisición: ¿cuánto falta para que los olvide?

3) ¿En qué estaba pensando? ¡Esa no soy yo!

El bombardeo de tendencias y de nuevas modas nos deja la cabeza achicharrada, más si usamos redes sociales como forma de desenchufar de la jornada (y en ese “desenchufe” se nos van tres horas de corrido). Lo que ayer nos parecía un despropósito como los jeans super rotos o las Ugly Shoes, hoy son lo más de lo más y nuestra mirada se adecua a esa situación. ¿Por qué no probarme algo de eso? Quizás descubro una faceta que antes desconocía. Bueno, a veces funciona pero en otros casos no y el resultado es comprar cosas que luego hasta nos dará vergüenza usar porque nadie tienen que ver con nuestra identidad.

Las leggings estampadas fueron mi mayor pecado. Se salen de la regla porque las usé un montón pero hoy ni las negras me pongo. Las últimas que compré reposan hace largo rato en un estante del placard y supongo que ahí estarán por mucho tiempo más. No las descarto del todo porque a veces, en modo relax hogareño quedan bien con un sweater amplio y pantuflas; pero de esa ocasión de uso no salen.

¿Y ustedes? Estoy segura que se identifican con alguno de estos ejemplos. Veremos si aquello que no usamos pasa a otras manos, tiene revancha o sigue ocupando espacio entre todo el resto de las cosas con las cuales convivimos. Lo cierto es que en algún momento volveremos a comprar algo que luego no usaremos porque la tentación tiene múltiples formas y se pavonea en las vidrieras para conquistarnos.

26 Comments on “Lo compré para no usarlo”

  1. Jajajaja adorable este post! A quien no le va por lo menos un ítem ? Yo tengo varios: mi primer conflicto es tirar: no descarto nada porque algún día lo voy a usar (nunca), compro ropa interior que guardo celosamente en una caja para usar con un señor que ni se entera…y tengo un par de botinetas chinas altas altísimas que son divinas y re cómodas pero tan altas que son inusables…me las pongo en casa para regar el balcón…..
    Y Bueh…

    1. ¡Me muero con esas botas! También tengo zapatos de taco que me hacen llorar al caminar así que están ahí, quietitos, esperando que alguna vez supere el dolor. Y sobre la ropa interior aunque el caballero no se entere siempre podés usarla para vos. Parece una pavada pero usar linda ropa interior nos hace sentir bien con nosotras mismas.
      Besos!!

  2. Adoré el post! Jajaja! Me siento muy identificada, principalmente con el primer punto.

    Antes pude ser más compulsiva, pero los precios ya no lo permiten.
    Debo reconocer que tampoco descarto muchas cosas, con la esperanza de que vuelvan a entrar, menos que menos comprar cosas más grandes para seguir aumentando kilos y que no se noten.

    Con respecto a los perfumes, doy fe que tenías muchos! Yo también… pero los he ido usando y llegó el momento en que me toca ir a comprar uno y no estoy segura de cuál podría ser, quiero salir de mi amor eterno por el Manifesto, pero no sé… Sugerencias? (No es el motivo de post je)

    Saludos desde Córdoba! Gracias por volver

    1. Recuerdo que me solías pedir consejos sobre perfumes… ¿hace cuántos años ya? Sos una lectora de la primera hora ♥ Te puedo recomendar dos. Para el día a día uno que salió hace más de un año: White Tea de Elizabeth Arden. Lo compré porque estaba a buen precio en el Free Shop y no me arrepiento porque es fresco, femenino, con una fragancia que relaja y re versátil. Para la noche, mi última adquisición (en cuotas porque no es un regalo): Velvet Orchid de Tom Ford. La fragancia es intensa y maderosa. Si te gusta el Manifesto entonces este te va a gustar.
      Beso!!

  3. Es hora de que vendas todo aquello que no usas, para atraer más jajajajaaa.
    Ten un bello dia .
    Cariños desde shile,con un dia nublado.

  4. y para cuando esas ventas que hacias de cosas lindas que ya no adoras…?linda, gracias por tu generosidad de compartir

    1. Uy! No me tientes! Tengo varias cosas aunque no suficientes para armar una venta… por ahora 😉

  5. Querida Aninka:

    Yo no soy un comprador compulsivo pero me mudo de hogar compulsivamente. Y con cada mudanza descubro un nuevo lote de cosas que compré o me regalaron y jamás utilicé, de las que me tengo que librar. Este circunstancia, que nada tiene que ver con el gusto de comprar, ha producido como consecuencia que piense qué haré en la próxima mudanza con la cosa que estoy a punto de comprar y así compro menos. Igual, en cada mudanza descubro muchos nuevos objetos del rubro “lo compré para no usarlo”, del que me dio pena librarme en la anterior .

    Bueno, eso nada más, je. Tu nueva página, buenísima e imparangoneable.

    Beso grande, Alberto

    1. Ojo que quizás esto de las mudanzas compulsivas (!) tiene la satisfacción de reencontrarte con objetos ignorados.
      Te confieso que a mi siempre me gustó mudarme y lo hice varias veces hasta sentar cabeza. Lo vivía como un nuevo comienzo y también como la chance para renovar cosas; algunas se iban, otras descubría y algunas renovaba.
      ¡Gracias por pasar por acá, querido amigo!

  6. Re identificada! Pero yo soy la buscadora de ofertas. Cosa que esta barata, cosa que compro! Uso todo, pero poco y regalo y regalo para hacer lugar para que entren cosas nuevas. Ayer fui a una feria de una fabrica de sweaters y compre 3. Al pedo, tengo un monton. Pero es taaaan lindo estrenar cosas nuevas.

    1. Te leí y se me vino a la cabeza mi Mamá: a ella le encanta comprar lo que ve barato y mucho lo guarda para hacer regalos en algún momento. Lo bueno es que siempre tiene algo para dar cuando le toca algún compromiso pero lo malo es que a veces se compra cosas para ella y después las olvida.

  7. Este post es magnífico! Imposible no sentirse identificado.
    Para las remeronas XXL una buena opción es usar un cinturón que corte y marque un poco la cintura.
    Creo que la clave, para vencer esa acumulación instintiva de ropa que no nos queda o nunca termina de ser la ideal para la ocasión, es hacernos la idea que por cada ropa que regalamos queda un lugar en el guardarropas para una prenda “nueva” que nos haga sentir que hay refresh y circulación de nueva moda.
    Siempre lo nuevo trae buenos aires!!!!

    1. Cada vez que viajo pienso algo similar a lo que decís. “Si me compro dos jeans entonces cuando llegue a casa me tengo que deshacer de dos prendas”. A veces los cumplo pero generalmente no y así empiezo a acumular hasta que el espacio me obliga a empezar a descartar.

  8. Ay qué vieja me sentí! Sí, lectora de la primera hora Tengo un listado de mis perfumes favoritos, desde aquel entonces… Nostalgia!
    Ese que mencionas de Tom Ford lo tenía en la mira
    Adhiero a las lectoras que piden venta jeje qué aprovechen las que están en Bs. As.!
    Saludos!

  9. Hola Anin !!! yo me identifico con todas !!!! jajaja En la actualidad no compro tanto como antes…(por razones obvias) pero si… tengo cosas guardadas con etiquetas…Y bueno, asi las cosas, este sábado tengo una fiesta… y me estreno una blusa (liquidacion de Zara de hace 3 años aprox) que ni me acordaba que la tenia !!!! jajajajajaj Besooooos !!!

    1. ¡Sos grosa! Vos sos de las mías y estás en todas las categorías 😀
      Nunca llegue a guardar cosas con etiqueta pero sí a darles un único uso y olvidarlas. Qué bueno que tenés fiesta este fin de semana y podés estrenar algo que estaba pidiendo a gritos tu atención.
      ¡Qué la pases de 10!

  10. Hermosa, que lindo volver a encontrarte por estos lados! Me encanto tu post! Si, yo miles de cosas compro y nunca uso. Es como que salimos de viaje y parecemos Boy Scouts de excursion, todo nos enloquece y compramos cosas que no van a servirnos luego. Me pasa con la ropa que venden en la playa, unas tunicas y vestidos hermosos, pero que en Buenos Aires no sirve ni para estar en casa! Por eso, cada vez compro menos en mis viajes porque quiero traer solo aquello que voy a usar y querer mucho. Aca en Buenos Aires me propuse el reto de pensar antes de comprar: Tengo algo similar en casa? Y la respuesta es siiii aquello que no use nunca!!! Asi , ahorro plata y soy feliz redescubriendo cosas olvidadas!!
    Beso grande y te leo obvio, yo tambien con ganas de reeditar mi blog en cualquier momento.

    1. En materia de compras viajar es una perdición porque estar en “modo vacaciones” casi siempre implica disfrutar de todo lo que nos rodea y hacer shopping es una parte de ello. Me parece muy bien que pienses si tenés allgo similar en tu casa porque muchas veces es así (en mi caso seguro) y comprar otra cosa es al divino botón.
      Beso grande y bienvenida por acá 🙂

  11. Hola Anin!!! comentario con atraso 🙂
    Me identifico con todo ! Ultimamente estoy siendo más selectiva, por ejemplo zapatos, sigo comprando pero de buena calidad, porque después son imposibles de usar 🙁
    Tengo varias cosas que compré y están sin usar, pero estoy poniendo en práctica sacar aquello que nunca usaré y regalarlo, eso me da la posibilidad de renovar mi guardarropas y no sentir tanta culpa . Por otro lado es verdad como comentan por aqui, las ofertas son terribles sobre todo después de comprarlas y dejarlas por ahí escondidas en el placard jajja
    A optimizar y hacer compras inteligentes 🙂 . En cuanto a viajes, todo lo que compre está en uso, así que parece que de vacaciones compro mejor ;P
    besos Anin!! y genial que hayas vuelto
    Ale

    1. Y respuesta con atraso… ¡perdón!
      Me pasa lo mismo que a vos con los viajes: todo lo que he comprado está en uso; y de hecho, con las compras que hice acá, no tengo el mismo vínculo. Quizás es porque, en mi caso, al viajar planifico con tiempo qué me voy a comprar en función del uso que le voy a dar (obvio que también se cuela algo que no necesitaba) pero lo que compro acá es más impulsivo y queda a la espera de que lo recuerde.
      Besos!!

  12. Para mí eso va decayendo con la edad, jaja!! No recuerdo cuántos años te llevo pero a medida que fui creciendo (hasta qué edad se crece?) fue comprando menos pavadas y más clásicos y usables. De pendex me compraba de todo y barato (y berreta). Ahora poco, poquísimo y más bien bueno.

    1. Siempre se sigue creciendo pero a partir de cierta edad ya no cumplimos años 😉
      Me hiciste recordar a mis épocas teen en las que trataba de que mi mamá me compre algo nuevo cada vez que tenía una salida y así me sumaba cosas que después no usaba. Ahora compro menos y de mejor calidad, igual que vos; y si la calidad no es la ideal entonces que al menos me sirva para varias ocasiones de uso.
      Besos!

  13. Hola,
    Mejor tarde q nunca
    Soy yo, escribiste sobre mi aunque me identifico más con punto 2
    Número 1 no me aplica porque hace años uso la misma talle. Es por esto q tengo aun más cosas porque me entran las mismas prendas desde hace 15 años……. Así que acumulo mucho
    Lo único q me ayuda un poco de tener menos son las mudanzas – buena razón para tirar o regalar ropa

    Mi debilidad son carteras. Tengo muuuuchas pero cuando veo una linda y original con un buen precio I’m hypnotised y compro sin pensar que ya no me entra más y puedo usar solo una a la vez.

    Lo q me ayudó bastante era la mudanza temporaria a un departamento mucho más chico del anterior. Simplemente no entraron todas mis cosas así q me prohibí sola hacer las compras antes de tirar muuucho 😉 Por ahora cumplo la regla con 98%

    1. Lo bueno de usar el mismo talle es que podés evitar comprar de todo y usar siempre lo mismo PEEEERO eso no aplica si te gusta renovar tu ropa cada tanto, como es tu caso. Lo de las carteras te lo entiendo perfecto y me pasa algo similar con los zapatos. Tengo seguro 100 pares porque la tentación es demasiada intensa cuando veo algo que me gusta.
      Beso grande y perdón por la demora en responder!

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