La experiencia de catar vinos

Aninka TokosDiario de Brindis4 Comments

“El vino es un gusto adquirido”. Esa frase la escuché mucho cuando era adolescente y sólo pensaba en tomar Vodka con Speed o algún trago que combinara varias bebidas alcohólicas de dudosa procedencia. ¿Tomar vino? ¡Por favor! Yo quería ponerme pum para arriba rápidamente y el vino además de que me parecía intomable también era una bebida para viejos. Hoy no soy vieja y sin embargo servirme una copa de un rico Cabernet Sauvignon al llegar a casa es una de las mejores actividades de la semana.

¿Qué cambió en este tiempo?

Es lógico (esperable al menos) que el paladar se vaya modificando conforme pasan los años. Además, el tomar por tomar no tiene sentido y lo que prevalece es el hecho de encontrar el momento de disfrute, ese que puede ser rodeados de gente, en pareja o en la soledad del hogar. Confieso que soy fan de todas estas ocasiones pero mi favorita es conmigo misma: sacarme los zapatos, descorchar el vino, servirme algo para picotear, poner música y simplemente relajar. Si son 30 minutos o más de una hora, eso es lo de menos; lo que encuentro importante es tener un rato para uno y con uno.

Buena oferta de vinos por copa en Shout (Maipú 981) pero a veces se exceden con la temperatura y se sirve demasiado frío.

En este descubrimiento de nuevas formas de tomar, la adultez nos regala la posibilidad de adentrarnos en el mundo del vino siendo esta una actividad que requiere paciencia, algo de disciplina (mover la copa, airear el vino, oler sus notas y algunos otros detalles) y probar todo lo que podamos para poder educar a nuestros sentidos. Aunque suene algo rígido la realidad es que, como realmente se trata de un gusto adquirido, para saber bien qué nos gusta y qué no tenemos que tomar y tomar (¡hic!) y por ello las catas guiadas son la mejor forma de comenzar.

Nada de requisitos: sólo ir y brindar

¿Hay que saber de vinos previamente?, ¿hay que ir vestido de determinada forma?, ¿estoy obligado a comprar botellas al irme? La respuesta es NO a estas tres preguntas y si bien parece que no es necesario aclararlo, hay personas que no se animan a las catas por miedo a tener que cumplir ciertos requisitos que en la práctica no existen. Lo que sí hay que hacer es pagar por la cata (oscilan entre $300 y $800) y pasarla bien. De primeras seguro estaremos algo tensos, tanto los asiduos como los novatos, pero el vino es un buen amigo de la desinhibición por lo que rápidamente nos pondrá a conversar y a reír, siempre que lo tomemos en su justa medida.

Las catas suelen estar realizadas por representantes de las bodegas que en su gran mayoría son simpáticos y con ganas de responder todas nuestras preguntas, aún al final de la velada cuando ya brindamos demasiado y nos intercambiamos las cuentas de Instagram con el resto de los asistentes. La duración no suele superar las dos horas y casi todas comienzan entre las 18:30 y las 20 horas. El acompañamiento habitual es con fiambres aunque también está el caso de Casa Checa donde no sólo catamos vinos sino que conocemos el menú de algún restaurante, elaborado especialmente para los comensales.

Elisabeth Checa es la encargada de guiarnos en estas cenas con su expertise y espontaneidad. Es referente en el periodismo del vino y de la gastronomía y varias veces por año realiza Casa Checa donde, según sus palabras, “el vino nunca se acaba” (@checaenlaradio).

Para agendar

Hay infinidad de lugares que ofrecen catas (y por suerte cada vez más) pero a continuación les dejo algunos que conozco y recomiendo:

Aldo’s (Moreno 372). Hay catas todas las semanas y arrancan a las 18:30 horas por lo que son perfectas para un after office.

Hache Almacén (Ángel J. Carranza 1670). Además de que cuentan con vinos interesantes, la calidad de los fiambres es impecable lo que mejora considerablemente la experiencia.

Oveja Negra Wines (Donado 1935). Muchas de las catas arrancan entre las 20 y las 21 horas así que son ideales para el cierre de jornada: no pensamos en la cena y de paso probamos nuevos vinos.

DeBarricas (Dorrego 2085). Es un buen lugar para probar vinos de etiquetas más mainstream.

Vico Wine Bar (Gurruchaga 1149). Si bien realizan catas, les recomiendo este lugar en caso de que prefieran probar de todo según su propio criterio. En este Wine Bar lo que se destaca es el dispenser de vino por copa teniendo más de 100 opciones para descubrir.

Las degustaciones de Joaquín Hidalgo (@hidalgovino). Con el nombre de “Cata en casa”, el periodista y creador de la web Vinomanos y el Muzza 5K (¡es nuestro líder a seguir!) realiza degustaciones en el living de una casa. Se prueba mucho, se come bien y además Joaquín es de lo más relajado y agradable.

¿Hacen falta más excusas? ¡Claro que no! Por lo pronto vayamos pensando qué vino descorcharemos esta noche porque es viernes y eso siempre merece un brindis prolongado. ¡Salud!

4 Comments on “La experiencia de catar vinos”

  1. Tenía parecida experiencia.
    Empezaba “degustando” cervezas y vodkas pero por suerte descubrí los vinos y ahora es mi bebida alcohólica preferida

    Amo las catas. Recuerdo mis primeras en Buenos Aires donde iba con amigas, a un sótano o al restaurante lindo. Siempre los mismos organizadores pero distintos lugares. La experiencia era única porque al principio empezábamos con los frascos con aromas. El juego era adivinar de que fueron los aromas (vainilla, chocolate, clavo de olor, frutas rojas etc.). Créeme con algunos frascos no era fácil. No les puedo recomendar esta cata porque hace años que no la organizan mas. Que pena.
    Aunque después participe en muchas catas vuelvo con nostalgia a las primeras donde estaba descubriendo los vinos

    1. ¡Qué buenas esas catas, Monika! De lo más completas porque sumar aromas es un plus a la experiencia en sí.
      Para Navidad Diego me regaló un set de 20 aromas que están en el vino y la idea es que uno vaya educando al olfato para luego, al tomar, reconocer cada nota presente.
      Me hubiese encantado ir a una de las catas que contás. Ojalá a alguien se le ocurra imitar la idea.
      Beso!

  2. Hola Anin! Realmente debería agendar estos lugares y hacer el debut en alguna cata. Por lo que leo son experiencias interesantes, incluso para dar los primeros pasos quienes no sabemos de vinos. AGENDADO para el próximo viaje a Bs As!

    1. Agendá nomás que son re lindas experiencias desde el aprendizaje y hasta los brindis en loop 😉

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